Al saberse toda o casi toda la verdad de lo que sucedió detrás de aquel evento cumbre del fútbol mundial ganado por Argentina, se revivió con sabor a reconciliación, paz y que se siga buscando la verdad sobre los miles de desaparecidos, mientras que algunos jugadores del certamen se unieron a la causa.
Publicado en: Miércoles, 02 de Julio de 2008 12:16:52 a.m.
Pasaron 30 largos años desde aquel domingo en que en el Estadio de River, más de 70 mil personas vitorearon a la selección argentina que por primera ocasión ganaba el máximo galardón de su deporte predilecto, la Copa Mundial de Fútbol.
En aquel entonces, se vivieron los oscuros años del régimen militar, en el que tras la euforia, otra vez la Argentina volvió a pasar por la situación anterior de caos, desapariciones, censuras, asesinatos y torturas contra los opositores e inocentes de aquel período, que llegaría a su final en 1983, luego de que el país sudamericano perdiera un conflicto bélico por la recuperación de las Islas Malvinas ante la potencia militar del Reino Unido, en complicidad con los Estados Unidos.
Después de ese tiempo, los altos mandos militares que ingresaron de hecho en 1976, fueron sometidos ante el Estado de Derecho y serían algunos condenados, otros, sobreseídos con diversos indultos, mientras poco a poco se descubrían las verdades aunque no todas, de los miles de desaparecidos del régimen que aún siguen buscando.
Los militares quienes estaban libres en su país, luego serían sometidos bajo otra justicia, la internacional, por genocidio y desapariciones, siendo España la nación que mayormente logra que se reabran bajo sus leyes estos casos, a través del juez Baltazar Garzón, entre los años noventa y la primera década del siglo 21.

Aún las heridas no estaban sanadas, y las mismas llegan al entorno de aquella selección campeona del mundo en 1978, cuyos jugadores aún defienden su inocencia, alegando que estaban siendo sometidos a una férrea concentración y totalmente alejados de la realidad del mundo exterior, aunque sí muchos de ellos sabían o se informaban indirectamente sobre lo que pasaban con sus familias, y a las familias de sus vecinos, parientes y amigos más cercanos, en los que algunos códigos que fueron interpretados en las celebraciones de algunos goles y su acercamiento más al público, indicaban que sí sabían lo que estaba sucediendo y no eran ajenos a la realidad de los hechos.
Mientras el técnico argentino César Luis Menotti, quien tiene inclinación política hacia la izquierda, aún siente molestia por haber aparecido en aquella foto estrechando la mano del entonces dictador Jorge Rafael Videla, en tanto que el entonces arquero del elenco albiceleste y actual entrenador de porteros tanto de selecciones masculinas como femeninas de Argentina, Ubaldo Matildo Fillol, mira más al lado emocional y deportivo de la gesta, señalando que hay que valorar lo que hicieron tanto él como sus compañeros ya que no lo hicieron por aquel grupo sino por todo el pueblo y que las arengas antes de la final fueron más por sus familias, por sus amigos y por quienes en ese momento sufrieron las consecuencias de los errores de sus gobernantes.
A mediados de los noventa, se dio un primer acercamiento entre un protagonista de aquel campeonato logrado por la albiceleste, Ricardo Villa, con una de las dirigentes de las Madres de la Plaza de Mayo, el cual fue un primer indicio de se diera una reconciliación. El día de la final del Mundial, el 25 de junio de 1978, se dieron contrastes entre familiares de los desaparecidos, en los que mientras algunos celebraban la euforia de un país que ganaba algo importante, otros sufrían entre lágrimas por sus parientes más directos ya que no estaban para compartir un poco de esa alegría que envolvió a toda una nación.

Para el 30 aniversario del acontecimiento, surgió una buena idea que ha servido al menos, para sanar heridas y era la de poder hacer un llamado "Partido por la Vida", en el que los veteranos del '78, jugarían un partido con algunos jugadores jóvenes y transformar la atmósfera de un Estadio de River Plate, en un ambiente de paz en donde el homenaje son para aquellos miles de desaparecidos y también de los niños arrebatados por los militares, quienes aún hoy, ya han podido encontrar algunos de aquellos niños y niñas, hoy hombres y mujeres, a sus verdaderos abuelos y parientes directos.
El domingo 29 de junio, ex jugadores del seleccionado argentino de fútbol campeón en el Mundial-1978 homenajearon este domingo a las víctimas de la dictadura militar (1976-1983) en un partido "por la vida" al que asistieron representantes de organismos de derechos humanos en el Estadio River Plate, en Buenos Aires.
El cotejo fue precedido por una marcha de familiares y víctimas de la dictadura desde la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), a pocos metros del Estadio, hasta el césped de la cancha adonde ingresaron portando una bandera pintada con los rostros de desaparecidos.
En la ESMA, convertida hoy en el Museo de la Memoria, funcionó uno de los mayores centros clandestinos de detención de la dictadura adonde se torturaba y asesinaba a opositores políticos.
"Esta es una jornada de memoria", destacó el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, que escuchó el partido de aquella final de 1978 ante la selección de Holanda desde un calabozo.

"Lo escuche por radio porque estaba detenido por el gobierno militar", recordó Pérez Esquivel.
De su lado, integrantes de organismos defensores de los derechos humanos destacaron el logro deportivo de aquella selección nacional de fútbol en momentos en que Argentina vivía los años más sangrientos de su historia con la desaparición de 30.000 personas.
Alba Lanzilloto, una Abuela de Plaza de Mayo, dijo que con este homenaje se trató también de dar "una especie de agradecimiento a los jugadores por la alegría que dieron al pueblo, a los que sabían lo que estaba pasando en aquellos días y a los que no".
Fotos de Getty Images y Clarin de Argentina