Panamá aún continúa suspendida por el Comité Olímpico Internacional y hasta tanto no vuelva la calma en medio de la tormenta, las posibilidades de tener una medalla olímpica en 60 años en los saltos de Irving Saladino, parecen demasiado remotas, por no decir imposible.
Publicado en: Viernes, 08 de Febrero de 2008 10:56:06 a.m.
A seis meses para la celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing o Pekín, en la República Popular China, ya hay varios países quienes se están haciendo sus propias promesas y propuestas de esperanzas de poder obtener medallas en estas justas, como los casos de España, que ya apuntan a tres medallas valiosísimas, a las dos superpotencias deportivas como Estados Unidos y Rusia que buscarán mantener un pulseo del que metido en ello, estará la nación anfitriona haciendo valer esa condición, y en cuanto a los países latinoamericanos, México, sin su principal baluarte en el atletismo, seguirá manteniendo su estatus de medallas que ha tenido al menos en sus últimos tres olímpicos, a un Brasil motivado por sus resultados como anfitrión el año pasado en sus Juegos Panamericanos, y a un equipo de Cuba que ya no tendrá problemas de deserciones puesto que buscará dominar en un país que siendo occidentalizado y participativo en una activa economía de mercado, es un paraíso socialista casi a su imagen y semejanza.
Desafortunadamente, y como se vislumbran las cosas, Panamá casi no tiene más que una esperanza aferrada pero la misma se apaga poco a poco, a consecuencia de una seria crisis dirigencial entre dos fuerzas que se disputan aún el gran botín del Comité Olímpico Panameño, que más que rescatar ideales, se disputan intereses, regalías y favores propios de un puesto considerado como "muy privilegiado" que gozan sus dirigentes en el entorno del Movimiento Olímpico universal.
Nuestro país y nuestra realidad, tan diferente que la del resto de los países del mundo, y sobretodo de las superpotencias deportivas, incluyendo las latinoamericanas como Cuba, México, Brasil, Argentina, Colombia, Puerto Rico y Venezuela, sólo nos permite ver como mínimo, una participación modesta de seis atletas, en deportes individuales, mientras que en los colectivos, desde los Juegos Olímpicos de México, en 1968, se dio la primera y única participación de Panamá en estas justas, con el baloncesto masculino y una generación de jugadores que aún es recordada incluso por los más jóvenes, quienes aún no habían nacido, pero que sus padres y abuelos les han transmitido sus historias.
En este sentido, el baloncesto, aún con cuatro participaciones mundialistas posteriores a la cita mexicana, nunca pudo enrumbarse a repetir el logro olímpico, mientras que el voleibol, con falta de recursos y polarizado a una dirigencia que ha hecho de todo, no pasa más que ganar un set a las potencias regionales; el béisbol, el bien o mal llamado "Deporte Favorito de los Panameños", como que realmente le ha quedado grande el término como para poder coronarse con una presencia olímpica que ya la perdió y quizás de manera definitiva al eliminarse la pelota después de estos Juegos Olímpicos, así como el softbol, que no pasa de ser un deporte altamente piponero y cervecero; y el fútbol, que sólo ha llegado a aproximaciones, en femenino tuvo que retirarse de manera forzada como castigo a incidentes de indisciplina ocurridos en los Panamericanos de Rio de Janeiro el año pasado, y el masculino, que deberá tratar de imitar la historia del basket, pero que cada vez se ve muy remota esa esperanza ya que para ocho, solo dos irán a Beijing y no sería nada sorprendente que finalmente sean los mismos de siempre, es decir, USA, México o Canadá, o algún otro país como Honduras, que está en el mismo grupo de Panamá, tenga esa dicha.
En los deportes individuales, es decir, los seis en total, cuatro de ellos son de presencia obligatoria por el COI a fin de que ningún país se quede por fuera, hagan o no la marca mínima, aunque ésta se la tienen que ganar supervisado por una Comisión Técnica, que a raíz de las pugnas dirigenciales, está en total acefalía.
La natación, deberá ir con dos atletas, y aunque estos están fijados para un varón y una dama, lo cierto es que pudiera ser para dos de la rama masculina como lo son Edgar Crespo y Diego Castillo, ya que ambos tienen mejor performace y fogueo internacional y sus registros los avalan.
El resto de los deportes podría quedar en las pesas, en el que para el 23 de marzo, habrá un certamen nacional en el que varios representantes panameños irán a un certamen preolímpico en Lima, Perú, en el que de no darse una marca mínima, los dirigentes de la halterofilia panameña buscarán una tarjeta de invitación para poder competir.
En otros casos, como los más inéditos y hasta insólitos que nos pasarán en estos juegos, sea que se presente por ahí, algún que otro atleta de disciplinas muy poco o nada practicados en Panamá, que buscarán colarse y aumentar la delegación, pero a esos, habrá que tener un poco de cuidado, ya que han sucedido casos en el que estos atletas llegan de último o no compiten.
Otro atleta con potencial, pudiera estar en la figura de José Guitián, en el Pentatlón Moderno, del que aún falta que participe en otra competencia eliminatoria, pero también cuenta con un buen archivo de registros que le ameritan a que pueda formar parte de la delegación, aunque sabemos que esta competencia bastante dura, le puede quedar demasiado grande.
Pero sin duda, los dos atletas y sobretodo uno de ellos, quien pudiera ser la mayor esperanza de esa medalla olímpica que hemos estado esperando desde Lloyd La Beach, en 1948, sea la de Irving Saladino.
El "Canguro Colonense" ahora es el centro de todas las miradas de todos los sectores y a pesar de los problemas en el COP, sigue su preparación, primero en Panamá, y ahora está en Brasil, para luego estar en marzo en Europa, compitiendo en los circuitos bajo techo de la IAAF, y cada día está mejorando su técnica de salto largo, aunque a pesar de sus medallas doradas en Rio y en el Mundial de Osaka, en Japón, sus entrenadores buscan mejorar sus despegues.
Aún así, Saladino estará a punto de hacer historia, y eso él lo sabe, todos los sabemos, e incluso quienes están disputándose los puestos de beneficios y regalías en el Comité Olímpico Panameño lo saben, si se lo permitimos y que finalmente, podamos ver en el cielo de Pekín y en el famoso estadio del "Nido de Pájaro" flamear la tricolor a cuadros desde lo más alto del podio.
Sin embargo, la situación del COP nos pone en peligro de extinción la posibilidad de hacer realidad ese sueño.
Entre las partes, en el mes de enero se intentó buscar una reconciliación pero dicha reunión orquestada por Franz Wever fracasó, ante la no presencia del presidente encargado del COP, Miguel Sanchíz quien nunca se enteró de la existencia de esa reunión, y las intimidaciones de un Miguel Vanegas quien aún insiste en ser el titular del COP bajo las leyes nacionales, respaldado por sus habilidades e influencias cada vez más negativas de un Poder Judicial en contra del deporte panameño y de los deportistas panameños, lo que lo ha aislado cada vez más.
Antes de los carnavales, y un mes después de que la Asamblea Nacional de Diputados aprobara la Nueva Ley del Deporte, se reconoció la autonomía del Comité Olímpico y del Movimiento Olímpico Internacional, pero el titular de la ODEPA, Mario Vásquez Raña, pidió garantías y condiciones, mismas que fueron rechazadas a nivel local hasta que sean las propias leyes panameñas y las propias decisiones jurídicas las que definieran la situación del COP, mientras que el Presidente de la República, Martín Torrijos, había dado un paso al costado, dejando en manos de los propios dirigentes, la solución de un conflicto que lleva más de 25 años.
Al final, las leyes jurídicas dieron más razón al COP reconocido internacionalmente, mas ello no significa la conclusión de un conflicto que sigue siendo más largo que una mala telenovela de híbrido latino-estadounidense.