La selección panameña sub20 está obligada a hacer tres goles de diferencia y que no reciba uno de sus rivales si quiere seguir en pie hacia un cuarto mundial que ya va siendo la hora de que todos los panameños nos hagamos la idea de que ya no va a poder ser posible, a menos que suceda un milagro en el "Rod Carew".
Publicado en: Sábado, 04 de Octubre de 2008 04:19:21 p.m.
El sueño de un cuarto mundial consecutivo para el fútbol panameño a nivel sub20, se aleja mucho más, rayando hasta el filo de lo imposible.
Por ello, es que tras la goleada recibida el viernes por la mañana en Comayagua, por 2-5, el conjunto de Panamá sub20 necesitará la apremiante ayuda de todos los santos en la búsqueda del milagro de hacer posible el convertir tres goles y que no reciba otro más, cuando Panamá y Honduras, se enfrenten en partido de vuelta este domingo 5 de octubre a las 16 horas, en el Estadio Nacional Rod Carew, en el área capitalina de Cerro Patacón.
El viernes, la sub20 panameña perdió 5-2 frente a Honduras en el Estadio Carlos Miranda en la ciudad de Comayagua, en el partido de ida del repechaje con miras al premundial en Trinidad y Tobago que tuvo que disputarse en la mañana del viernes 3 de octubre, luego que el jueves 2 de octubre en la noche no se pudo realizar por una falla en el sistema de iluminación.
El resultado le da una buena ventaja al conjunto hondureño de cara al encuentro de vuelta a disputarse el domingo 5 de octubre. El ganador de esta llave jugará una nueva repesca para disputar contra el segundo lugar del Caribe el pase al premundial que se celebrará en enero de 2009 en Trinidad & Tobago, previo al Mundial que tendrá lugar en Egipto ese mismo año.
Edras Padilla al minuto 9 con un cabezazo en el área, José Valladares al 13 con otro remate de cabeza, Roger Rojas al 37 tras un tiro libre que definió de cabeza , Mario Martínez al 50 con un zurdazo imparable desde fuera del área y Erick Andino al 75 con otro remate desde el borde del área grande anotaron los goles de Honduras, mientras que Javier de la Rosa descontó para Panamá al minuto 31 y 85. En el primero desvió un remate de Anibal Godoy que descolocó el portero hondureño y el otro con un remate dentro del área hondureña.
Luego de este resultado, el ambiente que se sintió en el cuadro nacional ha sido de mucha decepción, en el que desafortunadamente, el buen trabajo que estaba desarrollando el técnico paraguayo Cristóbal Maldonado, junto a sus asistentes, entre ellos, el local Felipe Fuentes, contrastó demasiado con la improvisación y la falta de una mayor atención por parte de la Federación Panameña de Fútbol, que desvió todo el trabajo de las selecciones nacionales, hacia el equipo mayor que meses antes, había fracasado en su intento por clasificarse al Mundial de Sudáfrica 2010, y peor aún, en el carácter y la actitud de los jugadores en general, quienes realmente no estuvieron y mucho menos aún hasta el día domingo han estado a la altura de las circunstancias en donde imperó el individualismo y el ego de superioridad que los ha llevado a meterse en muchos problemas en varios partidos tanto de la eliminatoria grupal como el de este repechaje.
Panamá deberá ahora con el sub20, de ganar y golear, tratar de hacer milagro en un estadio, que como el llamado "Coloso de Cerro Patacón", tan sólo ha tolerado una derrota de un equipo de fútbol, el de la sub23 ante Costa Rica, en una repesca similar hacia la fase final del preolímpico, que en la vuelta, como visitante, logró clasificar venciendo y luego pasando en los penales.
Sería muy poco probable que un milagro igualado al ya mencionado se repita, aunque todo puede pasar. Sin embargo, no nos hacemos ilusiones y hay que estar preparados para lo peor, porque ahora es el momento de quemar el último cartucho o poner en otro modo, todas las cartas sobre la mesa.
De ganar, seguiremos el via crucis de nuestros juveniles canaleros. De perder y estar eliminados, será un fracaso muy grande, y de esta manera habrá que cerrar el capítulo que fue de ensueño en los tres últimos años mundialistas, con clasificaciones logradas, dos de ellas, en nuestro patio, y empezar a escribir otro, con el análisis tras el recuento de los daños.